|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Santo Domingo, Rep. Dom.- El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) dispuso este miércoles la alerta roja para las provincias de Espaillat, María Trinidad Sánchez y Puerto Plata ante la inminencia de crecidas de ríos y graves inundaciones urbanas. Esta medida se complementa con un nivel de alerta amarilla para Santiago, Hermanas Mirabal, Monte Cristi, Samaná y La Vega, mientras que las provincias de Santiago Rodríguez, Valverde, Duarte y Monseñor Nouel permanecen en alerta verde debido a la persistencia de las lluvias.
La situación en Puerto Plata ha sido particularmente crítica tras el desbordamiento del río San Marcos, que inicialmente dejó incomunicadas a las comunidades de San Marcos Abajo, El Corozo y La Vejiga. Aunque el flujo vial hacia estos puntos se normalizó posteriormente, el impacto en la zona de Yásica alcanzó magnitudes considerables con el anegamiento de 1,500 viviendas. Los daños se concentraron en sectores como Berdum, Framboyán, El Cementerio, La Cuchilla, Sabaneta, Jamao al Norte, Villa Islabón, Villa Sami Thomas y El Resbalón.
En la provincia de María Trinidad Sánchez, el desbordamiento de los ríos Drago y Arroyo al Medio ha provocado el desplazamiento de 540 personas y la inundación de 280 viviendas. La furia de las aguas afectó directamente a los sectores de El Barro, Papayo, San José de Matanza y El Mango. Actualmente, las autoridades reportan que las comunidades de Arroyo al Medio, El Drago, Palmilla, El Yayal y El Guayabo se encuentran totalmente incomunicadas por vía terrestre.
Por su parte, la provincia de Espaillat registró un importante deslizamiento de tierra en la comunidad de Joba Arriba, perteneciente al municipio de Gaspar Hernández. Si bien se produjeron diversas inundaciones urbanas en la zona, la Defensa Civil confirmó que no se han registrado viviendas afectadas directamente en esta demarcación por el momento.
Finalmente, las condiciones marítimas obligan a mantener restricciones estrictas en la costa atlántica. Los operadores de embarcaciones frágiles y pequeñas deben permanecer en puerto desde la bahía de Manzanillo hasta Cabo San Rafael por vientos y oleajes anormales. En contraste, la costa caribeña se mantiene operativa y sin restricciones para la navegación.


