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La OTAN ha denunciado este miércoles la militarización rusa en el Ártico con la puesta en marcha de nuevas infraestructuras, así como la creciente presencia de China, como aliada de Moscú, en una región que se ha convertido en “una nueva frontera” entre bloques.
En declaraciones a la cadena de televisión Al Arabiya en el marco de su intervención en el Diálogo de Manama, en Bahréin, el presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, ha reconocido que el Ártico es la “nueva frontera” de la OTAN y una región en la que “están pasando muchas cosas” y en la que la alianza militar pretende preservar la seguridad y cooperación internacional.
Siete naciones aliadas —Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Estados Unidos–, tienen territorio en la región Ártica y la propia OTAN ha elevado su presencia en la zona los últimos meses. El pasado verano, el bloque militar realizó operaciones marítimas en aguas del Ártico en una muestra del compromiso de la alianza atlántica con una región cada vez más estratégica.
Rusia denunció este miércoles que la OTAN ensaya durante sus ejercicios en el Báltico el eventual bloqueo del enclave ruso de Kaliningrado, incrustado entre Lituania y Polonia.
“Durante los ejercicios de la Alianza se están practicando escenarios como el bloqueo de Kaliningrado. La región (del Báltico) está siendo militarizada activamente y se llena de fuerzas y recursos de la coalición”, dijo el viceministro de Exteriores ruso, Alexandr Grushkó, en una entrevista con el diario Izvestia.
Según el diplomático, en estas condiciones las opciones para el diálogo con la OTAN se reducen.
Rusia, agregó, defenderá sus intereses en la región a través de todos los medios legales y de otra índole.
Anteriormente, el asesor presidencial ruso Nikolái Pátrushev acusó a países de la OTAN de ensayar la toma de Kaliningrado y el bloqueo de la navegación en los mares Báltico y Negro.


