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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha manifestado este miércoles su intención de gestionar las tensiones con Estados Unidos respecto a la soberanía de Groenlandia mediante una estrategia de discreción y diplomacia reflexiva. Durante su participación en un panel sobre la defensa de Europa en el Foro Económico Mundial de Davos, el ex primer ministro neerlandés evitó realizar comentarios públicos directos sobre la cuestión, asegurando que su labor actual se desarrolla de forma privada para garantizar una resolución amistosa entre los aliados.
Rutte justificó su silencio público aludiendo a la tradición diplomática de sus predecesores, quienes gestionaron fricciones históricas entre miembros de la Alianza, como las ocurridas entre Grecia y Turquía, lejos del foco mediático. El secretario general enfatizó que su prioridad es evitar que el debate sobre el territorio ártico se convierta en una distracción frente al conflicto en Ucrania, el cual calificó como el problema principal que debe ocupar la atención y los recursos de la organización transatlántica en este momento.
La postura conciliadora de Rutte coincide con la reciente actividad del mandatario estadounidense en redes sociales, donde se hizo público un intercambio de mensajes en el que el líder de la OTAN expresaba su compromiso para encontrar soluciones. Ante las críticas por su tono complaciente hacia la administración de Washington, Rutte defendió la influencia de Donald Trump en el fortalecimiento de la seguridad europea, señalando que su presión ha sido determinante para que ocho grandes economías del continente y Canadá alcancen el objetivo de inversión del 2% del PIB en defensa previsto para 2025.
En términos estratégicos, el secretario general subrayó que la relevancia de la OTAN es bidireccional, siendo fundamental tanto para Europa como para la seguridad propia de los Estados Unidos. Según su análisis, la protección del territorio estadounidense depende directamente de un Ártico, un Atlántico y una Europa seguros. En este sentido, reafirmó su confianza plena en la vigencia del Artículo 5 del Tratado de Washington sobre defensa mutua, asegurando que todos los aliados están completamente integrados y que el paraguas nuclear sigue siendo el máximo garante de la estabilidad colectiva.
Finalmente, Rutte consideró lógico que la Casa Blanca espere un mayor protagonismo europeo en materia de defensa, especialmente en un contexto donde Washington orienta gran parte de su atención hacia Asia. No obstante, concluyó que la presencia militar convencional de Estados Unidos en suelo europeo, que actualmente supera los 80.000 soldados, se mantendrá firme en el futuro como un pilar indispensable de la estructura de la Alianza.


