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CHISINÁU / NUEVA YORK. El escenario diplomático sirio se fractura ante la figura de su presidente de transición, Ahmed al Sharaa. En un movimiento que contradice la tendencia internacional, el Servicio de Inteligencia y Seguridad (SIS) de Moldavia lo ha sumado oficialmente a su lista nacional de personas vinculadas con el terrorismo, citando su pasado como jefe del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS).
Esta decisión de Moldavia contrasta drásticamente con los pasos que la comunidad internacional está tomando para reinsertar a Siria tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024, después de una ofensiva dirigida por HTS.
Respaldo Unificado de Occidente
Casi de forma simultánea a la acción moldava, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) resolvió levantar las sanciones internacionales que recaían sobre Al Sharaa y su ministro del Interior, Anas Hatab, a propuesta de Estados Unidos. Esta medida fue replicada inmediatamente por la Unión Europea y el gobierno británico.
El levantamiento de estas restricciones, que incluyen la suspensión del embargo de armas, la descongelación de activos y la eliminación de prohibiciones de viaje, representa un paso concreto y sin precedentes hacia la reintegración plena de Siria.
La votación del Consejo de Seguridad precede a la visita prevista de Ahmed al Sharaa a Washington, donde se reunirá con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Este suceso marcará un hito histórico, siendo la primera vez que un mandatario sirio visita Estados Unidos desde 1946.
El Argumento de la «Nueva Era»
El gobierno estadounidense, impulsor de la propuesta en la ONU, ha solicitado formalmente el alivio de las restricciones, argumentando que el nuevo liderazgo sirio ha demostrado una orientación política distinta.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, explicó que la resolución del consejo busca «enviar una clara señal política que reconoce que Siria se encuentra en una nueva era» tras el derrocamiento de la dinastía Assad. Asimismo, diplomáticos consultados sostienen que esta medida busca facilitar la reconstrucción, la estabilidad y el avance de un proceso político inclusivo.
Mientras Moldavia se aferra al pasado de Al Sharaa como líder de una organización considerada terrorista en múltiples jurisdicciones, el respaldo internacional se enfoca en el futuro, destacando el papel activo del nuevo presidente para enfrentar el terrorismo y abordar la seguridad regional.


