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RÍO DE JANEIRO, Brasil. – Una operación de seguridad a gran escala llevada a cabo en las favelas de la zona norte de Río de Janeiro ha resultado en la muerte de 132 personas, convirtiéndose en la mayor masacre policial en la historia de la ciudad sudamericana. La cifra, reportada por la Defensoría Pública de Río, supera incluso la emblemática Masacre de Carandiru de 1992.
El operativo, denominado “Operación Contención”, movilizó a una fuerza de seguridad sin precedentes, con más de 2,500 agentes, además de vehículos blindados y helicópteros. La acción se concentró en las densamente pobladas favelas de Penha y Alemão, en un despliegue de fuerza catalogado como violento por los observadores.
El gobernador del estado de Río, Cláudio Castro, declaró que el objetivo de la intervención era atacar y desarticular al grupo delincuencial Comando Vermelho, una de las mayores agrupaciones criminales de Brasil.
Sin embargo, la magnitud de la violencia ha provocado una inmediata reacción legal y de la sociedad civil. La abogada Flávia Fróes, que estuvo presente durante el levantamiento de algunos cuerpos, calificó la acción como la «mayor masacre de la historia de Río de Janeiro» y detalló que varios de los fallecidos presentaban marcas de disparos en la nuca, puñaladas en la espalda y heridas en las piernas, sugiriendo patrones de abuso.
Mientras el gobierno federal, a través del ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, aclaró que no se solicitó ni se dio aval para la realización de este operativo, responsabilizando a las autoridades estatales por las acciones de seguridad, la controversia crece en un contexto cercano a la C40 Cumbre Mundial de Alcaldes 2025 que albergará la ciudad, y a menos de dos semanas del inicio de la cumbre climática COP30 en Belém.


