La catarata, denominada así a la opacidad del cristalino, es la causa previsible de ceguera más frecuente del mundo, que afecta con mayor incidencia a grupos etarios entre los 55 a 70 años, como proceso resultante del envejecimiento.
Ariela López, oftalmóloga de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), señala que, sin embargo, este problema no es especifica de la ancianidad, pues puede presentarse en otros cuadros sistémicos como la diabetes, distrofia miotónica (trastorno que produce debilidad muscular), dermatitis atópica o en cuadros secundarios a intoxicaciones medicamentosas, procesos traumáticos y alteraciones del desarrollo, entre otros
“Este cuadro caracterizado por disminución progresiva de la agudeza visual y diplopía, produce grandes limitaciones en la vida cotidiana del paciente portador del cuadro” dice la médica.
López refiere que la descripción de la clasificación es amplia, describiéndose cuadros locales, sistémicos o alteraciones secundarias a otro tipo de noxas. De esa manera, se pueden clasificar según la etiología, localización de la opacidad, según el grado de madurez, cataratas secundarias y cataratas tóxicas.
Cuadro clínico
“El principal síntoma que presenta esta condición es la disminución de la agudeza visual en forma progresiva, donde también compromete otros aspectos como la visión de contraste, la saturación de color y el deslumbramiento.
El paciente refiere dificultades al cambiar de ambientes con distinto grado de iluminación, puede presentar halos alrededor de las luces, problemas para conducir en la noche (especialmente con las luces de los vehículos que circulan en sentido contrario) y lectura limitada con iluminación habitual que puede estar acompañada de visión doble, produciendo así una sensación de inseguridad en las labores cotidiana”, explica la especialista.
La oftalmóloga puntualiza que ese cuadro no depende del grado de opacificación presente en el cristalino sino de la zona donde se localiza, es en este sentido que la catarata de la región subcapsular posterior produce mayor pérdida visual, aunque el resto esté transparente, asociándose con frecuencia a presbicia (pérdida gradual de la capacidad de los ojos para enfocar), mientras que las cataratas del núcleo del cristalino se asociarán a lesiones miópicas.